El certamen obtiene la calificación de Entidad Valenciana Socialmente Responsable en el año de su décimo aniversario y refuerza una estrategia que integra sostenibilidad, responsabilidad social y compromiso con el futuro del sector audiovisual.
Benidorm, julio de 2026.
El Skyline Benidorm Film Festival suma un nuevo reconocimiento a una trayectoria construida sobre algo más que el cine. La Asociación Skyline Festival ha obtenido la calificación de Entidad Valenciana Socialmente Responsable, otorgada por la Generalitat Valenciana e inscrita en el Registro de Entidades Valencianas Socialmente Responsables con el número 2026/45, una distinción que reconoce a aquellas entidades que incorporan de forma transversal criterios sociales, ambientales, éticos y de buen gobierno en su gestión.
La acreditación llega precisamente en el año en que el festival ha celebrado su 10.ª edición, consolidado como certamen calificador para los Premios Goya y convertido en una referencia nacional e internacional del cortometraje. Pero, para Skyline, este reconocimiento habla de algo que va mucho más allá de la programación cinematográfica.
Porque si hay una idea que ha acompañado el crecimiento del festival durante esta década es que la cultura también tiene la responsabilidad de generar un impacto positivo en la sociedad.
“Este reconocimiento pone en valor un trabajo que lleva años desarrollándose de forma silenciosa. Nuestro objetivo nunca ha sido conseguir un sello, sino construir un festival coherente con los valores que defendemos y que esos valores se reflejen en la forma de gestionar Skyline”, explica Beatriz Hernández, directora del Skyline Benidorm Film Festival.
Diez años construyendo un modelo de festival
Lejos de entender la sostenibilidad como una acción aislada, Skyline la ha incorporado progresivamente a su manera de trabajar.
Accesibilidad, igualdad de oportunidades, apoyo al talento emergente, colaboración con el tejido cultural y empresarial, transparencia, internacionalización o compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible forman parte de una misma filosofía: demostrar que un festival puede crecer generando valor para la ciudad, para la industria audiovisual y para las personas.
Ese trabajo continuado es el que ahora reconoce la Generalitat Valenciana con la calificación de Entidad Valenciana Socialmente Responsable.
«Este reconocimiento pertenece a todo el equipo de Skyline. Hay muchas personas que llevan años incorporando estos valores de manera natural en su trabajo diario. Es una forma de entender el festival que compartimos y que queremos seguir fortaleciendo en cada edición», señala Hernández.
Medir para mejorar
Uno de los mejores ejemplos de esa filosofía es la medición de la huella de carbono del festival.
Skyline fue uno de los primeros festivales de cine en incorporar un informe específico de huella de carbono en 2025. Lejos de quedarse en una acción puntual, la edición de 2026 ha supuesto un importante salto metodológico, ampliando el alcance del inventario e incorporando nuevas fuentes de emisión conforme a estándares internacionales como el GHG Protocol o la ISO 14064-1.
El nuevo estudio incorpora, entre otros aspectos, las emisiones derivadas de la movilidad del equipo, jurados e invitados, los vehículos operados por la organización, el análisis detallado del consumo energético de las sedes, el pesaje real de residuos separados en origen o una caracterización mucho más precisa de las distintas fuentes de emisión.
La edición de 2026 supone un importante salto cualitativo en la medición del impacto ambiental del festival. La ampliación del inventario y el perfeccionamiento de la metodología ofrecen una fotografía mucho más completa y rigurosa de la actividad de Skyline, permitiendo identificar con mayor precisión las áreas de mejora y establecer una base sólida para seguir avanzando en la reducción de emisiones en futuras ediciones.
El informe identifica además dónde se concentran las principales oportunidades de mejora. La movilidad representa aproximadamente el 61 % de la huella total del festival, seguida por la restauración y el alojamiento, datos que servirán para orientar las decisiones de las próximas ediciones.
«Sabemos que todavía queda mucho camino por recorrer, pero creemos firmemente que la mejora empieza por medir, analizar y ser transparentes. Solo conociendo nuestro impacto podemos tomar mejores decisiones para reducirlo en el futuro.»
Un compromiso que también mira al futuro del cine
La apuesta por la sostenibilidad no se limita a la organización del propio festival. Skyline quiere contribuir también a que esa cultura de la responsabilidad llegue a los nuevos profesionales del sector audiovisual.
Desde 2023, el festival cuenta entre sus colaboradores con Echar a Rodar, entidad especializada en sostenibilidad aplicada al audiovisual, que participa en el Concurso Shortpitch aportando asesoramiento y conocimiento especializado a los proyectos seleccionados durante su proceso de desarrollo.
No se trata únicamente de mejorar la organización del festival, sino de contribuir a que los futuros proyectos cinematográficos nazcan incorporando esa mirada desde el principio.
«Desde 2023 contamos con la colaboración de Echar a Rodar, que aporta al Concurso Shortpitch una mirada especializada sobre sostenibilidad aplicada al sector audiovisual. Para nosotros es muy importante que los futuros proyectos cinematográficos incorporen esta reflexión desde su fase de desarrollo, porque creemos que la sostenibilidad debe formar parte del proceso creativo y de producción de manera natural.»
Y añade:
«No se trata solo de organizar un festival más sostenible. También queremos contribuir a que quienes hoy están desarrollando sus proyectos audiovisuales incorporen esa mirada desde la fase de pre-producción. Si conseguimos sembrar esa conciencia, además, en las nuevas generaciones de cineastas, el impacto será mucho mayor que el de nuestro propio festival.»
La mirada puesta en 2027
Mientras celebra este reconocimiento, el Skyline Benidorm Film Festival ya trabaja en su próxima cita con el público. La 11.ª edición del certamen se celebrará del 10 al 17 de abril de 2027 y volverá a convertir Benidorm en punto de encuentro para el cortometraje, la industria audiovisual y los nuevos creadores, reafirmando un modelo de festival que aspira a crecer sin renunciar a los valores que lo han definido desde sus inicios.
Mucho más que organizar un festival
En una década, Skyline Benidorm Film Festival ha pasado de ser un festival emergente a convertirse en una cita imprescindible para el cortometraje español, un espacio para la industria audiovisual y un punto de encuentro para nuevos creadores.
Pero ese crecimiento, explica su directora, nunca ha querido medirse únicamente en cifras de público, estrenos o invitados.
«Después de diez años, seguimos creyendo que el éxito de un festival se mide por la huella positiva que deja en las personas, en el territorio y en el sector audiovisual. Este es el Skyline que queremos seguir construyendo.»
Porque para Skyline, la sostenibilidad no es un apartado dentro de la memoria anual, es una manera de entender la cultura. Y ese compromiso, asegura Beatriz Hernández, debe convertirse en algo cotidiano dentro del sector audiovisual:
«Queremos que la sostenibilidad deje de ser un elemento diferencial para convertirse en algo natural dentro del sector audiovisual. Igual que hoy nadie cuestiona la importancia de la accesibilidad, la igualdad o la transparencia, creemos que la responsabilidad ambiental debe integrarse de forma transversal en la manera de crear, producir y organizar cultura. Si Skyline puede contribuir, aunque sea modestamente, a impulsar ese cambio, estaremos cumpliendo una parte muy importante de nuestra misión.»



